El curioso caso de Benjaman Kyle

16 ene, 2014

Corría el año 2004, en las afueras de un Burger King en Richmond Hill, Georgia, un hombre está caído detrás del establecimiento de comida rápida. Se encuentra inconsciente, sin pertenencias y el sol le ha dejado quemaduras sobre la piel. Después de ser descubierto, el hombre apenas si puede ver; las cataratas casi lo han dejado ciego. No sabía quién era. Médicos y psicólogos lo evaluaron y determinaron que el individuo, hasta entonces sin nombre, padecía amnesia disociativa, un tipo de trastorno causado por altos niveles de estrés, el cual genera una severa pérdida de la memoria y se centra especialmente en aquellos ámbitos de la vida que abrumaron a la persona.

No sabía su nombre, su edad, si tenía familia o un trabajo. Era un hombre abandonado y sin identidad. Benjaman Kyle fue el nombre que eligió, como una manera de recordar el lugar donde fue hallado (Burger King), para poseer, al menos, un rasgo que lo distinguiera del resto. Desde ese momento, Kyle dedicó todas sus energías a la búsqueda de su identidad, lo que atrajo la atención de diversos medios por querer conocer la “historia” fantástica de aquel hombre sin un pasado. Benjaman Kyle es el único ciudadano de los Estados Unidos en inscribirse él mismo dentro de la lista de desaparecidos a pesar de conocerse su paradero, pues tiene la esperanza de que alguien lo reconozca y reclame por él.

Lo curioso del caso de Kyle es que, en un intento de las autoridades por querer averiguar su identidad, tomaron una muestra de sus huellas digitales y la compararon con la base de datos de los habitantes de la ciudad, los resultados sorprendieron al gobierno: no existía registro alguno de Kyle. Era como si ese día de 2004 hubiera sido el primer instante del hombre sobre la tierra. Ocho años vivió Kyle de la caridad de algunas personas y sobreviviendo con sólo un carnet sin número que le emitieron en Florida. Sin identidad, le es imposible obtener un número de registro y, por lo tanto, conseguir un trabajo y un número de seguridad social.

Apareció en diversos programas de televisión y su caso se conoció en muchas ciudades. Entre las campañas realizadas a favor de Kyle, se encuentra la realización del documental Finding Benjaman, un cortometraje finalista en Cannes 2012 y dirigido por John Wikstrom. Según palabras del propio Kyle, los medios querían la nota del reencuentro con su familia, sin embargo, después de unos meses, perdieron el interés porque simplemente no sucedía nada.

Benjaman Kyle es el único ciudadano de los Estados Unidos en inscribirse él mismo dentro de la lista de desaparecidos a pesar de conocerse su paradero, pues tiene la esperanza de que alguien lo reconozca y reclame por él. Lo curioso del caso de Kyle es que, en un intento de las autoridades por querer averiguar su identidad, tomaron una muestra de sus huellas digitales y la compararon con la base de datos de los habitantes de la ciudad, los resultados sorprendieron al gobierno: no existía registro alguno de Kyle. Era como si ese día de 2004 hubiera sido el primer instante del hombre sobre la tierra.

Ocho años vivió Kyle de la caridad de algunas personas y sobreviviendo con sólo un carnet sin número que le emitieron en Florida. Sin identidad, le es imposible obtener un número de registro y, por lo tanto, conseguir un trabajo y un número de seguridad social.

Apareció en diversos programas de televisión y su caso se conoció en muchas ciudades. Entre las campañas realizadas a favor de Kyle, se encuentra la realización del documental Finding Benjaman, un cortometraje finalista en Cannes 2012 y dirigido por John Wikstrom. Según palabras del propio Kyle, los medios querían la nota del reencuentro con su familia, sin embargo, después de unos meses, perdieron el interés porque simplemente no sucedía nada.

Fue el artista Miguel Endara quien se interesó en el caso de Kyle y mediante la venta de sus cuadros busca aportar a un fondo para que Benjaman pueda solicitar al gobierno de los Estados Unidos una nueva identidad. Endara buscó apoyar a Kyle a través del arte: realizó un espectacular retrato del desaparecido mediante la técnica de puntillismo. Un estilógrafo de tinta negra, tiempo y paciencia fue lo que este joven artista invirtió para llevar a cabo una imagen como una fotografía en blanco y negro.

El interés de Endara por el caso de Kyle vino después de que viera el documental sobre el caso de Benjaman durante un festival de cine. Fue entonces que el artista decidió realizar la obra que le tomo casi 138 horas en completar, un poco más de 5 días, y que contiene un aproximado de 2.1 millones de puntos divididos en 4.25 puntos por segundo. El artista se ha dedicado a vender copias de este retrato y la mitad de los fondos lo destina a la causa de Benjaman por conseguir ser alguien dentro de la sociedad.

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