En la calle no se orina

04 abr, 2013

Nuestra Guatemala, llena de su gente linda, llena de color, llena de arte, llena de esperanza, pero también llena de orines y de algo más.

 

Es tan agradable poder salir a dar una vuelta y caminar por las calles de la zona uno de la ciudad, mucho que admirar y muchos espacios que aprovechar, en estos dos últimos años la municipalidad capitalina la ha ido revitalizando para disfrutar de su antaño y de su historia, de repente hay algo que no encaja con el panorama,  una edentina invade mi nariz y todo aquello que parecía tan interesante y una buena opción se entenebrece y se convierte en una desagradable experiencia, el centro sigue siendo una inmensa letrina.

 

Falta de educación y pudor

 

Hay muchas actividades que definitivamente merecen privacidad, ir al baño es una de ellas, algo que se aprende desde la casa, desde la educación de los padres, no es raro ver a un padre que de repente se paran en la calle a ayudarle a su hijo a bajar sus pantalones para que orinen en la calle, a simple vista parece una acción bastante inocente, se podría pensar que un niño no puede aguantarse las ganas y que es válido que lo hagan pero “un adulto”, una persona que ya tiene desarrollada su racionalidad, es una actitud que solo muestra falta de educación y pudor. 

 

Lamentablemente la actitud de orinar en la calle se ha vuelto una mala costumbre que no es exclusiva de ningún nivel social ni económico, se da en cualquiera de los estratos sociales, lamentablemente no existe ninguna ley o regulación al respecto, no existe ninguna multa ni sanción para las personas que egoístamente ensucian y contaminan nuestro entorno.

 

¿Falta de baños públicos?

 

A todo se le encuentra  excusa, algunas personas que dicen que se ven obligados a orinar en la calle por la falta de baños públicos y que los pocos que hay cobran una determinada tarifa para usarlos ¿es justificable entonces que orinen en la vía pública? 

 

La Municipalidad intentó palear este problema instalando en varios puntos de la ciudad más de 80 mingitorios, la intención es buena pero lamentablemente no se les ha dado el mantenimiento adecuado, a simple vista se ve que no hay higiene, que huelen mal  y por ello la mayoría de personas se rehúsa a utilizarlos, la única limpieza que reciben es por medio de las bombas de agua que pasan regando las plantas de las calles por la mañana y le dan un ligero baño.

 

Es necesario que las autoridades municipales pongan mucha atención al problema del mantenimiento de los espacios públicos que “son de todos y para todos”, pero también es necesario cambiar la mentalidad del guatemalteco, instarlo a amar sobre todo su país y a cuidarlo como si fuera su casa y solo entonces lograremos un panorama distinto.  

 

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