GP de Mónaco: riesgosa tradición

27 may, 2013

 

 El piloto alemán, Nico Rosberg, se adjudicó el domingo el Gran Premio de Mónaco  en uno de los trazados con más tradición dentro de la Formula 1, tan tradicional como altamente peligroso.

En la elite del automovilismo mundial ganar en Mónaco es quizás uno de los máximos reconocimientos que puede tener un piloto y una escudería. Nico Rosberg logró por fin ver todos sus esfuerzos  en esta temporada con Mercedes consolidados, el alemán lideró el gran premio desde la largada, y  a pesar de las constantes adversidades e interrupciones en carrera, pudo mantener un buen ritmo lo cual le permitió llegar primero a la bandera a cuadros.

Un sueño hecho realidad para Rosberg y un alivio para Mercedes que venía de momentos muy difíciles peleando con el desempeño de los neumáticos y su monoplaza. La alegría corre por el lado del vencer y algunos otros que pudieron sacar algo positivo de este circuito como Vettel que con su segundo lugar amplió la ventaja en el campeonato.

Para el resto creo que son pocos los aspectos rescatables, lo que deja una dura crítica  a la pista trazada en la calles de Montecarlo.

Por más espectacular que parezca montar una pista para correr Formula 1 en las calles de un bello lugar, no se puede ser tan irresponsable. Los riesgos del trazado son demasiado altos, la estrecha calle y diseño no dejan más que resguardarse y pelearla en la calificación. Por lo general el que gana la pole es quien se adjudica la victoria, siempre y cuando tenga este un manejo prudente.

Altamente exigente a nivel técnico, pero poco competitiva, existe únicamente dos lugar en los que se puede tener una oportunidad real de rebase, un túnel visiblemente espectacular, pero nada más; el resto es puro riesgo.

Las largas filas de monoplazas en el ceñido camino vuelven una carrera monótona con pocos sobresaltos, en los cuales la expectativa mayor queda en manos de un posible accidente. Este domingo el Safety Car trabajó como de costumbre, hizo tres salidas luego de tres accidentes que obligaron a reagrupar poniendo en riesgo el buen trabajo que hacia el vencedor, quien tuvo que sufrir de más cortesía de los inevitables. Uno de los accidentes,  el de Pastor Maldonado, exigió una bandera roja, la carrera se detuvo durante 30 minutos y luego se relanzó, lo cual también afecta las posibles estrategias que cada equipo se plantea.

Cada uno de los incidentes obligó a los pilotos a retirarse rumbo al hospital por precaucion luego de destruir por completo sus automóviles. Massa, Maldonado y Raikkonen fueron los involucrados en los lamentables accidentes, esta vez corrieron con suerte y salieron ilesos.

La carrera fue hasta cierto punto aburrida, era un trencito de súper carros de Formula 1 que cumplían con las 78 vueltas reglamentarias, claro hasta que llegaron los accidentes. El Mexicano Checo Pérez fue el único atrevido, irresponsable diría yo, que intento escalara lugares con maniobras milimétricas que pudieron haber terminado en tragedias, debido a la cercanía con la cual se corría entre un monoplaza y otro. Para alguno son grandes cualidades de manejo  de Checo, yo lo calificaría como imprudente; contra su compañero de equipo Button el rebase fue demasiado justo, luego contra Fernando Alonso fue descontrolado (el español tuvo que cortar una chicana para evitar el toque), y por último, fue tonto ante Raikkonen dejado a ambos en problemas, Kimi pinchado y Checo fuera.

El mismo piloto finlandés se refirió al mexicano luego de su abandono, “hablar con él no serviría de nada, quizás alguien debería golpearle en la cara”

El Gran Premio de Mónaco me parece de lo más hermoso, un montaje de mercadotecnia exitoso desde cualquier punto de vista, pero una también una tradición muy riesgosa.

Por More Guzmán

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