La gloria regresa a New England

02 feb, 2015

Tom Brady impuso una nueva marca por pases completos en el Super Bowl, con 37, y los New England Patriots remontaron una desventaja de 10 puntos en el último cuarto para vencer por 28-24 a los Seattle Seahawks en el Super Bowl XLIX.

Sin embargo, los Patriots necesitaron de un poco de magia defensiva al final para coronarse campeones de la NFL por cuarta vez en su historia.

Faltando 20 segundos por jugar en el partido, y con Seattle en la yarda 1 de New England, Russell Wilson fue interceptado en la línea de gol por el esquinero Malcolm Butler, preservando un triunfo que parecía escapar a las manos de los Patriots.

Brady completó 37 de 50 envíos, con cuatro pases de anotación y dos intercepciones, y se convirtió en el jugador con más pases de anotación en la historia de los Super Bowls, con 12, superando a su ídolo Joe Montana. Fue nombrado jugador Más Valioso del partido por tercera vez en su carrera, empatando en ese rubro a Montana.

Los Patriots abrieron el marcador en pase de Brady a Brandon LaFell en el segundo periodo, pero los Seahawks contestaron con touchdown de Marshawn Lynch 7:31 más tarde en el segundo periodo. New England volvió a abrir la brecha en envío de Brady a Rob Gronkowski, pero Seattle requirió apenas 29 segundos para la réplica, un pase de anotación de Wilson a Chris Matthews.

El tercer periodo fue dominado por los Seahawks, quienes se pusieron arriba por primera vez en el partido gracias a un gol de campo de 27 yardas y un envío de touchdown de Wilson para Doug Baldwin.

Sin embargo, Brady y los Patriots reencontraron su ritmo en el cuarto periodo, con pases de Brady para Danny Amendola y Julian Edelman.

Sin embargo, la jugada decisiva llegó por parte de la defensiva, que impidió que el partido culminara de un modo extrañamente similar a la derrota de los Patriots ante los New York Giants en este mismo escenario en la edición XLII del Super Bowl, cuando David Tyree mantuvo viva una serie para los New York Giants con una inmortal atrapada del balón contra el casco. Esta vez fue Jermaine Kearse, quien con una atrapada circense, ayudado con las piernas y tendido sobre el campo boca arriba, mantuvo vivo a los Seahawks en la posesión final.

Sin embargo, dos jugadas más tarde, Butler acabó con cualquier esperanza de Seattle anticipando el pase de Wilson en la línea de golpeo para entregar a los Patriots su cuarto Trofeo Lombardi.

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