Microsoft ha comprado Nokia ¿Qué tal?

03 sep, 2013

En FashGT te traemos siempre lo último en noticias y este notición de hoy es primera plana en todos lados:

 

 

Les contamos que Microsoft ha puesto más de 5.400 millones encima de la mesa para llenar una piscina y nadar entre todas las patentes, los siete millones de Lumias que venden al año y adueñarse de 14.000 de los señores que fabrican los casi 60 millones de smartphones que aún mueve la compañía. Nokia era el amo absoluto de la telefonía móvil…

 


Recapitulemos: en los últimos cinco años la aparición de una cosita de Apple llamada iPhone y la respuesta de un par de compañías coreanas armadas con el sistema Android de Google han dinamitado a las móviles que se repartían el pastel. Ericsson terminó desapareciendo en las entrañas de su socia Sony; Google compró Motorola por casi 10.000 millones de euros en 2011; y hasta ese sustituto llamado  Blackberry se ha visto acorralado desde el 10% de cuota mundial hasta la irrelevancia.

Nokia se dio cuenta en 2010 de que Symbian, su sistema operativo, era una bazofia. Y firmó un acuerdo con Microsoft para meter en sus tripas Windows Phone 8, gracias a un señor llamado Stephen Elop que, curiosamente, no sólo era el primer director no finlandés de Nokia, sino un exejecutivo de la propia Microsoft. Aunque la razón la explicaba muy bien Elop en una durísima carta a los empleados que se ha hecho imprescindible en las lecciones de comunicación interna: “El primer iPhone salió en 2007 y aún no tenemos nada que ofrezca una experiencia similar. Android llegó dos años después y nos ha arrebatado el primer puesto en móviles vendidos. Increíble”.

Si pensabas que a Nokia le iba a mal en lo móvil, a Microsoft ni te cuento. Los smartphones, por un lado, han dinamitado el concepto de PC tradicional, donde Microsoft mantenía un cómodo cuasimonopolio con algo llamado Windows, que se ha encontrado un problema adicional al hecho de que cada día se vendan menos portátiles y ordenadores de mantel y servilleta: la gente está tan a gusto con Windows 7 (sobre todo tras ese mojón que fue Vista) que no te creas que se están tirando encima de Windows 8. La filosofía de las apps, de la gratuidad y de los servicios está royendo el tobillo de la otra pata de Microsoft, el soft para empresas, que encarnaba Microsoft Office, que hoy es gratis. Con anuncios.

Microsoft se metió en el mundo de los smartphones con Nokia y no le ha ido mal. Los Lumia son unos teléfonos maravillosos, cuyo único inconveniente es que Windows Phone 8 todavía no tiene tantas apps como iPhone o Android. Han conseguido casi un 4% de cuota mundial (un 8% en Europa, que no está nada mal) y algo mucho más importante: no desaparecer. Google compró Motorola para echarle una guerra de patentes a Apple, no porque le interesasen una miaja sus móviles (así van, que han pasado dos años desde la compra y los cacharros Nexus se los hacía LG). 

Microsoft, en realidad, compra Nokia porque necesita sus cacharros y su forma de entender el mercado móvil: este año se han pegado un trompazo espectacular con Windows RT y Surface, el sistema y la tableta que iban a plantar cara a Android y al iPad, respectivamente, y que han terminado forzando la salida de Steve Ballmer (el señor calvo que sustituyó a Bill Gates) de la dirección.

El castañazo ha sido doble: 700 millones de euros en pérdidas gracias a Surface mientras Lenovo, HP, HTC, Samsung y Asus cortaban lazos con Windows RT, negando conocerle, quemando las fotos juntos y con el jefazo de Asus hablando mal de la ex en las redes. Sin Nokia, a Microsoft no le quedaba nadie relevante que pudiera colocar su otra plataforma móvil, Windows Phone 8. Y, oye, sale barata. Si la integración se lleva a cabo sin que Microsoft intente controlar cada detalle del producto -un problema corporativo habitual de los de Redmond-, Nokia puede ser la respuesta a, al menos, una de las preguntas sobre el futuro de la compañía.

Es improbable pero, a estas alturas, tal vez sea la mejor opción. La compra, al menos, desmiente un cambio de rumbo en la estrategia de la compañía que mejor nos sonaba: “Una Microsoft” (o “la Microsoft Única”, si nos ponemos Tolkien), la idea de un ecosistema de  aplicaciones conviviendo felices entre plataformas y que es la mayor ventaja de Apple. La compra de Nokia ha silenciado a los que decían, a dos meses vista de Xbox One, que la salida de Ballmer sacaría a Microsoft para siempre del hardware para dedicarse al software.

¿Qué piensas tu de todo esto?

 

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