Moto GP

02 oct, 2013

Por: Luis Arturo Palmieri/ Corresponsal/ Opinión/Brújula .

Hoy, mientras agarraba todos mis libros para adoptar un par de ideas y así iniciar la elaboración de este artículo, me di cuenta que nunca he escrito nada en Brújula sobre mi verdadera pasión. Aunque es cierto que en los últimos años ha crecido mi afición por la Política y el Derecho, también es cierto que no he dejado a un lado mi afición por los caballos de fuerza enjaulados en medio de dos llantas. Es por ello que hoy decidí salir de mi zona de confort y no escribir sobre algún tema de los que escribo normalmente; me aventuraré un poco dentro de la disciplina del motociclismo que a muchos nos llena de ilusión, felicidad, risas, enojos, escalofríos y a veces, lágrimas y tristeza.

Lo que pretendo ilustrar con este artículo es una de las hazañas más increíbles que jamás haya alguien visto. Quiero contarles sobre una de las mejores y más emocionantes carreras de los últimos años, en donde el personaje principal, es nada más y nada menos que la persona que hoy 29 de septiembre de 2013 ganó el MotoGP de Aragón.

Esto que escribo lo hago para dedicárselo principalmente a todos aquellos amigos, familiares y compañeros que comparten conmigo la pasión por las motos y por el MotoGP.

 

Espero que después de leer esta hazaña tomen sus computadoras y busquen el video de esta historia en internet, y luego de verlo, admiren a las personas que tantas veces nos han entretenido un domingo por la madrugada.

La sensación actual del momento en el mundo del motociclismo es sin lugar a dudas Marc Márquez, el joven crack. Este pilotazo de apenas 20 años de edad (hoy por hoy puntero en la categoría máxima, donde está apenas debutando este año), logró que nos diéramos cuenta que existían dos categorías que siempre habían estado escondidas bajo la sombra del MotoGP. Nos hizo darnos cuenta que a veces las carreras que se disputan en Moto3 y en Moto2 son mejores y más emocionantes que las que se dan en la categoría máxima. Lo que viene a continuación no es nada más que la evidencia de esto que les digo. Por ejemplo, tenemos aquella carrera de Moto2 en el GP de Australia 2011, donde el genio Márquez salió de último en la parrilla y fue el autor de una gigantesca proeza al remontar hasta el tercer lugar, dejando atrás a 35 pilotos. Pero ninguna evidencia es más contundente que la carrera de Portugal en 2010 cuando Marc, el niño promesa, dejó plasmada en la historia una nueva epopeya.

Lo que sucedió aquel histórico 31 de octubre fue impresionante.

 

La carrera de 125cc se suspendió en la octava vuelta debido a la lluvia. Quedaban todavía 9 vueltas para finalizar la carrera. Cuando suspendieron la carrera decidieron que la parrilla de salida para retomar la carrera y terminar las 9 vueltas se iba a conformar conforme las posiciones en las que iban en la sexta vuelta. Después de esperar varios minutos a que bajara la lluvia, los pilotos salieron de nuevo a la pista y en la vuelta de formación de parrilla, en contra de todo pronóstico, Márquez se cayó en la última curva.

En esta carrera Márquez se estaba jugando nada más y nada menos que el campeonato mundial, por lo que esta caída amenazaba seriamente sus posibilidades de alzarse con el triunfo. Al ver la caída se puede notar que él estaba muy anuente de este hecho. Se nota cuando se ve que Marca al caerse, se agarra del timón con gran fuerza para que su moto no dé vueltas y se golpee lo mínimo al entrar en contacto con la grava (el campo de piedras que está a las orillas de las pistas). Con su gran esfuerzo logró que la moto, junto con él, solo diera una vuelta. Se levantó rápido y logró arrancar la moto solito para salir de la pista e ir al box. El equipo no estaba preparado para esto y cuando llegó el piloto al box no había nadie. Con mirada alterada, preocupada y trastornada, Márquez busca a sus mecánicos, quienes lo estaban esperando en la parrilla y al ver lo sucedido se echan todos a correr de regreso al box. Algunos colegas ayudaron a Marc a meter la moto al box para poder arreglarla, pero se acercó el fotógrafo del compañero de equipo de Márquez y les gritó que debían sacar la moto inmediatamente ya que si la arreglaban ahí entonces descalificarían al piloto. Segundos después de sacar la moto a la puerta del pit, llegan los mecánicos de Márquez y se ponen manos a la obra. Le quitan el carenado a la moto y le dicen a Marc que se lleve la moto a la parrilla porque ya va iniciar la carrera y que entonces harían las reparaciones necesarias ahí. Cuando Márquez ya va en camino a la parrilla, se da cuenta que tiene que regresar al box ya que el semáforo está en rojo.

De vuelta en el box sus tres mecánicos, su jefe de mecánicos, su fotógrafo, otros tres mecánicos de otro equipo y tres personas más (para ser un total de 22 manos), se lanzan sobre la moto como desquiciados para quitarle la grava, cambiarle el escape, el carenado y la manecilla del freno. Es así como estas 11 personas inician la epopeya ese día.

Mientras las personas trabajaban en la moto, Emilio Alzamora, el tutor de Márquez, se llevó a su pupilo lejos de la moto, y ya en el fondo del box intenta tranquilizarlo. Le dice que no mire la moto y le anuncia que saldrá en el puesto 17 de la parrilla. Seguramente en ese momento ambos pensaban que el campeonato de Márquez se había echado a perder, lo tenía cuesta arriba. El consternado piloto le pide a Alzamora que le cambie la visera del casco, a lo cual Emilio le dice que no hay tiempo y decide que se la limpiará lo mejor que pueda.

Luego de la rápida y agitada conversación, sale Marc al reencuentro con su moto.

 

Increíblemente sacar la grava, cambiar de escape, de carenado y de manecilla  fue posible realizarlo en cuestión de 2 minutos y 56 segundos (lo que yo me tardo escogiendo viendo qué herramientas son las que voy a necesitar para cambiarle la manecilla a la moto). Y fue con esta hazaña de las 11 personas que Márquez estaba de nuevo en la pista, 8 minutos y 19 segundos después de haberse caído. Ahora le tocaba al ibérico hacer de las suyas y no defraudar a su equipo.

Ya subido en la moto, Márquez espera a que pasen todos los pilotos para iniciar la vuelta de calentamiento. Luego de que pasan arranca y se apura a terminar la vuelta a la pista. Cuando termina la vuelta se sitúa en la plaza #17, con 15 pilotos delante de él (la plaza #2 que era de él antes de la caída había quedado vacía). Recordemos que ahora Marc ya no tenía las 17 vueltas a la pista para poder remontar, ahora únicamente le quedaban 9. Con este problema en mente, con sus posibilidades de ganar el campeonato casi frustradas, Marc de todas maneras sale determinado y hace una salida de bala. La salida es digna de un verdadero maestro, es así como logra situarse en el quinto lugar a la salida de la primera curva. Al finalizar la primera vuelta Marc ya estaba situado en el tercer lugar.

Todo el mundo estaba atónito ante tal actuación de la joven promesa. Los que veíamos la carrera y el sobrehumano esfuerzo de Márquez, no podíamos ni respirar de lo asombrados y emocionados que estábamos.

 

Era tan impresionante que en este punto ya pasaba por mi mente contarles a mis nietos algún día sobre esa carrera.

Después de haber pasado a 13 pilotos en una vuelta, la gente de su equipo, muy nerviosos por supuesto, le enseñan en el cartel de la recta principal “P2 OK” (refiriéndose a que con un segundo puesto estarían bien). Sin embargo, el ambicioso y decidido Márquez se lanza a jugarse el todo por el todo con Nico Terol, quien ocupaba el primer lugar.

Resulta ser que en la última vuelta van codo a codo Nico y Marc se llegan a rebasar mutuamente 5 veces; y para hacer la cuestión todavía más complicada, a esta batalla se sumó el piloto Smith. A pesar de que estos pilotos le batallaron a Marc, el aguerrido luchador de espíritu ganador se impuso ante todas las adversidades, fue así como ganó una carrera que para él y para muchos, ya estaba perdida.

Márquez logró entonces su décima victoria del año y estaba un paso más cerca del tan ansiado campeonato. Gracias a esta epopeya fue que se hizo posible tomar aquella famosa foto del triplete histórico español de 2010, en la cual sale Jorge Lorenzo como el campeón de MotoGP, Toni Elias como campeón de la Moto2 y el sorprendente Márquez como monarca de la Moto3. Esta es, definitivamente, una carrera que seguramente nunca olvidará ni él, ni mucho menos yo.

Espero que ustedes tampoco.

Imagen: http://xmotorcycle.com/

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