Oxitocina: La química del amor

27 oct, 2013

Por: Natalia Méndez Ruiz de Biegler

La oxitocina es un neuropéptido formado por una cadena de nueve aminoácidos. El término procede del griego y significa “parto rápido”, pues es el responsable de regular el ritmo del parto/nacimiento y de facilitar la lactancia. Se produce principalmente en el hipotálamo, e interviene en procesos automáticos del útero (contracciones) y de los senos (lactancia), pero también influye de manera directa en la conducta humana en general, al actuar sobre determinadas áreas del cerebro.

Este neurotransmisor es uno de los mayores responsables de la excitación sexual y del orgasmo en mujeres y en hombres, así como de las respuestas que reducen el estrés al actuar antagónicamente al cortisol (“hormona del estrés”). Esto produce una disminución de la presión arterial y del ritmo cardiaco, una sensación de bienestar y de relajación y una mejor capacidad de termorregulación del cuerpo. Asimismo, la oxitocina es responsable de las conductas sociales tales como el amor, la memoria, los celos, la confianza, la empatía y la generosidad. Es entonces la responsable de nuestra capacidad para establecer vínculos afectivos (apego) y, dicho de otra forma, de enamorarnos. Su misión, en resumen, es facilitar la propagación de nuestra especie a través del apego de pareja y el apego madre-hijos.

La oxitocina es inhibida por la adrenalina (neurotransmisor segregado en situaciones de miedo o peligro), y se libera únicamente en condiciones de calma, contacto y afecto, promoviendo a su vez la producción de dopamina, serotonina y endorfinas y  aumentando significativamente la sensación de tranquilidad y felicidad.

Pero, ¿existe alguna fórmula mágica para liberar con más frecuencia este neurotransmisor del amor?

Fisiológicamente, podemos promover los vínculos entre seres humanos -y por lo tanto su bienestar- a través de algunas conductas sencillas:

  • Dar abrazos fuertes, de más de diez segundos

  • Hacer contacto físico piel con piel

  • Hacer contacto visual

  • Ver películas con alta carga emocional (elevan tanto los niveles de oxitocina que provocan relajación fisiológica después)

  • Cantar en voz alta y bailar con otras personas

  • Compartir experiencias emocionantes con alguien significativo

  • Hacer ejercicio en compañía

  • Expresar amor o afecto con palabras

Demostrar afecto casi invariablemente hace que recibamos la misma respuesta, aumentando nuestra probabilidad de que nuestros niveles de oxitocina (y por lo tanto, de dopamina, serotonina y endorfinas) se eleven y nos hagan sentir mejor, con menos estrés y más conectados con quienes nos rodean. ¿Qué esperas?

Psicoterapia Clínica

Asesoría Familiar

Tel. 2363 0672

nataliamendezruiz@gmail.com

Post relacionados

  • DaveMool-97

  • Mujeres Grandiosas

  • Yogurt

Comparte tu comentario

  • Comentarios recientes
  • Entradas recientes