¿Por qué es difícil ser diseñador en Guatemala?

18 jun, 2013

Por Mynor Véliz

@mynor_veliz

Hace algunos años, la moda en Guatemala era algo lejano, desconocido y raro para nosotros. Estábamos acostumbrados a pensar que lo que venía a las tiendas era lo que se debía usar y lo que se veía en la tele era lo máximo. Con el tiempo, esa idea empezó a desaparecer, las revistas, el Internet y la posibilidad que algunos tienen de viajar a otros países contribuyó a ese proceso.

En estos días es mucho más común encontrar gente que sepa quién está detrás del famoso logotipo de las dos C, con qué compañía de ballet se peleó Miuccia Prada, a qué modelo no dejaron desfilar en New York o a qué diseñador  despidieron. Eso es algo bueno y nos da un poco de esperanza a los que hemos hecho de todo esto un estilo de vida.  Hace 10 años no existía ni la mitad de los diseñadores activos que hay ahora,  la cantidad de tiendas, desfiles y eventos relacionados con moda. Pero basta escuchar las conversaciones de muchos de nosotros, para darse cuenta que ser diseñador en este país es algo poco rentable. La pregunta del momento es, ¿por qué ser diseñador no es rentable en este país?

En primer lugar, creo que muy pocos entienden exactamente qué hace un diseñador. La mayoría tiende a confundir esta labor con la de una costurera o costurero (que los hay aunque no lo crean). Para aclarar un poco el asunto, un diseñador crea colecciones o prendas pensando en el cliente, en el clima, en un concepto y en algunos casos en el ambiente social en que se vive. Un diseñador crea una prenda desde cero y supervisa todo el proceso de producción.  Cuenta una historia con cada una de sus colecciones y por qué no, nos hace soñar con llevar arte sobre nuestros cuerpos.

Como segundo punto, la falta de demanda. En un país como el nuestro, vender una colección completa puede resultar una especie de deporte extremo. Las pocas tiendas que quieren vender los productos, los piden a consignación (imagino que si nosotros como diseñadores no tenemos presupuesto, ellos como tiendas minoristas han de estar peor). Sumado a la falta de distribución, mucha gente tiene la idea de que por ser un producto hecho acá, es de mala calidad, tiene mala manufactura y por consiguiente debe ser barato. Es muy triste ver que la gente no se toque el alma para gastar miles de quetzales en un suéter hecho en otro país que tiene un enorme logotipo, pero que regatee hasta el último centavo  en una pieza de diseñador guatemalteco; que probablemente tomó mucho tiempo en hacerse, lleve detalles trabajados a mano y sea un diseño único. Esta actitud de menosprecio hacia lo que se trabaja acá ha hecho que muchos busquen vender sus productos en otros mercados o trabajar en países en los que si se valora el trabajo de un diseñador.

Como último punto, la idea de que la moda únicamente son elegantísimos vestidos de gala. No puedo negar que existe mucha gente talentosa en esa área a quienes admiro profundamente, pero también hay gente que piensa en lo que usamos todos los días, en prendas prácticas y que nos pueden hacer sentir bien en cualquier ocasión. Es hora de terminar con esos clichés y empezar a educarnos. La moda y el diseño están presentes en todo lo que usamos, desde los calcetines, hasta un sombrero.

La verdad, podría extenderme más de 10 párrafos para explicar más cosas. Pero creo que a la larga, la única forma en que vamos a cambiar todo esto es empezar a consumir productos nacionales, no menospreciar el trabajo de quienes se dedican a diseñar y leer o tratar de aprender un poco antes de emitir una opinión al respecto del tema.

Guishem

 

Fotografías: Facebook, Colecciones Guillermo Jop

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