Ropa de segunda mano

12 jun, 2013

Por: Mynor Véliz

Hace algunos años, era una completa vergüenza decir que se usaba ropa de segunda mano AKA “de paca”. Era una especie de suicidio social admitir que se llevaba algo que antes fue usado. Eran extraños momentos en los que palabras como vintage, retro, hipster y kistch no eran parte del vocabulario cotidiano, al menos de la gente que se interesa en la ropa. Todo esto cambió con el paso de los años, gracias al acceso a internet y a la aparición de muchas tiendas de ropa de segunda mano, que se veían más “decentes” y cambiaron los bultos en el suelo por enormes filas de racks.

El internet nos permitió ver que mucha gente “importante” no tenía miedo de usar costosas prendas de diseñador combinadas con otras sacadas de tiendas de segunda mano, logrando un interesante estilo “personal”. (Lo escribo entre comillas, porque para nadie es un misterio que todo es idea de sus asesores de imagen). Luego de eso apareció el movimiento hipster. Que queramos o no ha tenido mucho que ver con este asunto de comprar ropa usada. Además, cómo no recordar a Tavi Gevinson, que con menos de 15 años se hizo famosa por sus looks formados con prendas de segunda mano.

Acá en Guatemala las cosas son un poco más interesantes. Las pacas nos permitieron obtener más por menos, conseguir un objeto que represente estatus (algo con un logotipo grade y muy visible) a un precio casi de risa y así presumirlo. La idea es aparentar que lo obtuvimos por el precio real y si es posible decir que salió de la tienda de la marca. Por otro lado,  está la gente que ahora disfruta decir que todo lo compro en tiendas de segunda mano. Es una especie de orgullo mostrar a los demás que se es inteligente y mucho más conocedor por saber comprar y gastar muy poco, pero llega a ser desesperante y algo aburrido ver que todas sus compras giren en torno a las pacas.

En lo personal, creo que las pacas son una buena forma de incorporar algo nuevo y diferente a lo que usamos todos los días. El precio no debería ser lo que interesa, si no el estilo y el diseño de lo que compremos. Saber buscar y comprar algo que realmente represente un poco de quienes somos entre un mar de prendas con olor extraño es todo un arte y definitivamente una especie de talento natural.  Yo por mi parte seguiré siendo fiel asiduo de las tiendas de segunda mano. La emoción de toparse con algo único luego de largas horas de búsqueda vale la pena.

Second hand 2

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