SF se corona campeón por 3ra vez en cinco años

30 oct, 2014

Madison Bumgarner salió del bullpen y lanzó cinco innings de un relevo casi perfecto, Pablo Sandoval anotó un par de carreras y los Gigantes de San Francisco doblegaron el miércoles 3-2 a los Reales de Kansas City en un vibrante séptimo juego de la Serie Mundial.

Al ganar por octava vez consecutiva en un partido de postemporada con la soga en el cuello, San Francisco se proclamó campeón por tercera vez en cinco temporadas.

 Los antecedentes remaban en contra de los Gigantes, con el recordatorio que habían transcurrido más de tres décadas desde la última vez que un equipo –los Piratas de Pittsburgh – se coronó ganando el séptimo juego en estadio ajeno.

 En un duelo en el que ambos abridores no duraron nada en el montículo, los mánagers Bruce Bochy y Ned Yost protagonizaron un mano a mano con sus bullpens.

 Y Bochy tenía la mejor arma a su disposición, la frialdad del espigado zurdo de 25 años que acabó con un rescate en su tercera aparición de este Clásico de Otoño para ser consagrado como el Jugador Más Valioso.

 Como signo de exclamación de una de las actuaciones más brillantes en la historia de la postemporada, Bumgarner retiró a 14 bateadores de manera consecutiva con apenas dos días de descanso.

 Sólo se llevó un susto para sacar el último out. Luego que el jardinero central Gregor Blanco pifió al tratar de recoger un sencillo bateado por Alex Gordon, Bumgarner forzó a Salvador Perez a que elevara de foul al tercera base Pablo Sandoval para el out número 27 de la noche.

 “No puedo mentirles más. Estoy fundido”, dijo Bumgarner.

 En el que quizás fue su último juego con los Gigantes, el venezolano Sandoval se fue de 3-3 y anotó dos carreras. Sandoval, quien terminó la serie con promedio de .429 y fijó un récord con 26 hits en una misma postemporada, puede declararse agente libre en los próximos días.

 La respuesta del “Kung Fu Panda” fue enfática cuando le preguntaron si desea pactar un nuevo contrato para seguir en San Francisco: “Sin ninguna duda”.

 Sandoval se tiró de espaldas sobre la gramilla. Bumgarner y Posey se fundieron en un abrazo en el montículo para iniciar el festejo de todo el equipo.

 Tres días después de lanzar una blanqueda de cuatro hits, con 117 pitcheos para ganar el quinto juego, Bumgarner amansó con facilidad pasmosa los bates de los Reales.

 Una noche antes, luego de la derrota 10-0 que niveló la serie, Bumgarner se burló de los comentarios sobre los límites de lanzamientos que imperan en la actualidad. Tiró 68 este miércoles para dejar en un ínfimo 0.25 su efectividad de por vida en el clásico, lo cual es un récord.

Los Gigantes salieron campeones en 2010 al vencer en cinco juegos a Texas, conquistando su primer título desde 1954 en Nueva York. Dos años después, barrieron a los Tigres para el siguiente título.

Con un patrón de crecerse en los años pares, los Gigantes se convirtieron en el segundo equipo de la Liga Nacional que gana tres títulos en un lapso de cinco años, igualando a los Cardenales de San Luis de 1942-46.

 También salieron triunfantes de la segunda Serie Mundial de la historia dirimida entre wildcards.

 Para los Reales, fue el final de una mágica temporada, en la que se clasificaron a los playoffs por primera vez desde que en 1985 obtuvieron su primer campeonato.

“Duele quedar tan cerca como lo hemos estado, en un juego definido por una carrera”, señaló el mánager de los Reales Ned Yost.

Con el juego apretado y tras sacar tempranamente al abridor Tim Hudson, el gran misterio era saber el momento que los Gigantes llamarían a su as, responsable de dos previas victorias en la serie.

No por nada la afición en el Kauffman Stadium abucheó cuando Bumgarner salió trotando del bullpen para lanzar en el quinto. Fue su primera aparición en relevo desde los playoffs de 2010.

 Michael Morse, el bateador designado de los Gigantes produjo dos carreras, incluyendo la de la ventaja en el cuarto ante Kelvin Herrera. Justo antes, Yost había sacado al abridor Jeremy Guthrie.

 Luego de una serie cargada de resultados abultados, el juego decisivo acabó como el más reñido y tenso.

 Bochy no anduvo con rodeos y sacó a Hudson en el segundo.

 Jeremy Affeldt fue el primer relevista y cubrió dos innings y un tercio sin permitir carreras, su actuación más larga desde 2012. En principio, la victoria fue acreditada a Bumgarner, pero luego se la dieron a Affeldt.

 Bochy también se convirtió en el primer mánager en salir airoso de una repetición del video en la Serie Mundial.

Eric Hosmer había sido cantado quieto por el umpire de la inicial, Eric Cooper, al tirarse de cabeza sobre la base para evitar el doble play. Sin embargo, luego de una revisión que duró 2 minutos y 57 segundos, Hosmer fue declarado out para completar una bonita jugada defensiva del intermedista Joe Panik, quien con guante invertido cedió la pelota al torpedero Brandon Crawford.

Describir como eléctrico el ambiente en esta noche de otoño en el estadio de los Reales — repleto con 40.535 fanáticos — quizás se quedó corto. De pie, los fanáticos de los Reales alentaron incesantemente a todo pulmón.

La característica al inicio fue el estilo más básico para producir carreras, incluyendo elevados de sacrificios en el segundo inning.

Morse remolcó a Sandoval al batear un elevado con las bases llenas y sin outs ante Guthrie, mientras que Crawford trajo a Hunter Pence con otro elevado para poner un 2-0 en la pizarra.

La réplica de los Reales fue inmediata, empatando el juego en la parte baja mediante un doblete de Gordon y un elevado de sacrificio de Omar Infante.

Los Reales se llevaron un susto cuando su receptor Pérez fue impactado en la pierna izquierda, arriba de la rodilla. El venezolano se retorció de dolor, pero pudo seguir jugando. Un sencillo deAlcides Escobar con dos outs puso fin a la breve noche de Hudson.

A sus 39 años, Hudson se convirtió en el lanzador de mayor edad en abrir un séptimo juego del clásico. Hudson firmó con los Gigantes con el objetivo de alcanzar una Serie Mundial por primera vez, pero acabó con la apertura más corta en un séptimo juego desde que Bob Turley de los Yankees duró apenas un inning ante Pittsburgh en 1960.

Fuente AP – Associated Press-

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