SOFT: el mundo del graffiti al suave

SOFT: el mundo del graffiti al suave

30 sep, 2013

El Street art sigue siendo uno de los tabús más ridículos, a mi parecer. Comenzando porque es algo que con o sin permiso aborda calles de las diferentes zonas de nuestro país y cada vez más se considera elemento necesario de nuestro camino.

 

El graffiti nos eleva a un nivel diferente de entendimiento. Cada uno de ellos es la muestra de la realidad que cada uno vive en Guatemala y lo que a muchos nos ha tocado vivir en la calle o dentro de aquel refugio llamado casa.

 

SOFT es un ejemplo de ello. Su arte no solamente da un color diferente a nuestros día a día, sino que nos transporta a la diversidad de colores, de vivencias y nos regala una experiencia nueva cada día. Figuras que nos mueven aquella fibra más íntima y escarmentada de nuestra alma.

 

La mejor galería: la calle

 

Nuestra vida está puesta en las calles. En aquellas rutas que nos conducen a la rutina y a divagar en las dimensiones que cohabitan en nuestras mentes. Una galería es aquel cuadro en el que se expone arte de los mejores, SOFT es uno de ellos, pero su arte va más que lo encasillado en cuadro paredes.

 

Su talento es más que eso. Tiene un compromiso social, un plus que nos devuelve la gota de realidad que muchas veces la publicidad y los medios masivos nos hace perder.

 

Una calle repleta de color, de estilos, de estructuras mentales representadas en una imagen que quedará plasmada por el resto de nuestra vida. Cables que rodean el sector y un par de bares que acompañan con música el fondo de la entrevista.

 

Los graderíos de un viejo comercial se convirtieron en el perfecto sillón, cómodo y caluroso de una amante de la cocina que acompañó al artista hasta el final de la conversación. Una cuidadora de vehículos que con aquellas palabras que nos recuerdan la generación, propició un par de sonrisas en el rostro del grafitero y de su pareja.

 

“La idea es aprovechar espacios olvidados” aseguró SOFT mientras tomaba un sorbo de cerveza y soltaba una sonrisa picaresca que demostraba su inminente historial de recuerdos. “Darle un toque de color, aprovechar espacios públicos o privados. Poner palabras que hagan que la gente cambie esa violencia” agregó.

 

“Trato de usar colores que no sean violentos y no usar tanto calaveras, aunque a veces son buenas porque en este país estamos continuamente visitados por la muerte, todos los días se mueren más de 2 o 3 personas entonces darles eso sería recurrir más a la violencia” concluyó.

 

Lo que bien se aprende, nunca se olvida

 

“El graffiti se aprende en la calle” dijo sin dudar. “Lo aprendí desde muy pequeño, mi primo hacía graffiti, pero del marero y como la escuela era una zona muy roja entonces siempre crecí con el graffiti, pero de diferente manera, no hay una escuela, la escuela es uno mismo para llegar a encontrar un estilo propio” compartió mientras la lata de cerveza se hacía cada vez más ligera y el viento comenzaba a cobrar la estadía y la hora.

 

Muchas de las escuelas de arte, continúan promoviendo el graff como un arte callejero, que no se puede aprender más que en con la rutina. “Yo soy diseñador pero jamás me ha servido eso para hacer mis obras en la calle” comentó FITO, grafitero especializado en dar talleres a nuevos artistas.

 

“Mi arte se aprende en la calle. Nadie te puede decir con que colores pintar o qué diseño hacer. Todo va surgiendo. A veces haces bocetos y eso es bueno porque llegas y trabajas más rápido y con más precisión pero no es un arte que tenga pasos para llevar a cabo. Solo te tenes que dejar llevar por tu sentimiento, por alguna viviencia” concluyó FITO.

 

El reflejo del graffiti

 

SOFT: “armonía” dijo sin menguar, sin temblar su voz. El joven de tez morena, el pelo cubierto por una gorra de color negro y acompañado por un sudadero del mismo color. “Una filosofía. Por eso SOFT porque debemos ir suave, solo tenemos una vida y hay que ir día a día. Hay que tranquilizarse” agregó.

 

“Cuando la gente va en la calle y ve un graffiti, como que se despeja de todos sus problemas. Por eso yo digo que deben ponerle atención a los graffitis porque siempre dicen algo; que la gente se distraiga. Todos tienen un por qué; cada uno lo haces en un lugar por una determinada función, depende del lugar” comentó el joven mientras observaba hacía enfrente y acomodaba un bolso que llevaba con algunos elementos personales, para la sesión fotográfica.

 

“Todos los graffitis son importantes. Todos son especiales, cada firma. Todos significan bastante. Ninguno es más feo o más bonito.” “Me ubico en el mundo. Siempre trato de hacer las cosas diferentes, reflejando Guatemala. Que cuando la gente lo mire sepa que esto es Guatemala. Me gustan los tejidos típicos” añadió SOFT y sus pies se contoneaban en la acera, veía a su pareja y su alrededor –jóvenes merodeando por la zona 1, la tenue luz que intenta aclarar la vista en el callejón y a las personas que entraban y salían del bar que amenizaba el lugar.

 

 

 

Ocho años de arte

 

“En ocho años de experiencias he tenido una infinidad de historias. La primera vez que me agarraron por ejemplo, me pegaron una socada los policías, si me fue mal” comparte SOFT con una sonrisa en el rostro, recordando que a pesar de los conflictos, hoy puede seguir consumiendo su arte por las calles de la ciudad.

 

“Otra vez tuve otra historia, una chistosa. A veces por cositas bien pequeñas se hacen grandes clavos. En el periférico por poner una firma, nos agarró la policía y yo cargaba mi gorra pintada entonces nos preguntaron –vos pintas esas gorras- si le dije yo y ya era un capitán así viejo el don, no era cualquier tipo verdad y me dijo, pínteme la mía” compartió el artista.

 

“Ahorita es más tranquilo” concluyó. “Éste gobierno si está hecho m…el gobierno pasado respetaba más el arte siento yo” puntualizó.

 

En los últimos meses, a nivel mundial, se han publicado más de 100 films relacionados con algún tipo de arte y uno de ellos es –El Regreso de Lencho- dirigida por Mario Rosales quien por experiencias personales, intentó mostrar cómo el arte nos puede alejar de la violencia. De cómo en tiempos de paz, sigue sin ser aceptada la paz en nuestro país y vemos que cada día más nos sumergimos en el inframundo que nos consume con lentitud y atosigo.

 

Así como Rosales, SOFT, FITO y otros comprometidos con el arte, podemos mostrar que la juventud intenta cambiar la realidad de nuestro país. Una realidad que nos acerca al abismo y cada segundo, uno más se consume en el olvido. Más que un arte un compromiso social. Para muchos vandalismo, para más un lienzo.

 

“Mi propósito personal…”

 

“El graffiti se vuelve una actividad. Pintar como mínimo una vez al mes. Yo me desespero si no lo hago, yo le digo a ella –dice SOFT mientras señala a su novia, que sentada espera a su compañero- que necesito pintar”.

 

“Espero el otro año dar talleres, más bocetos que ahí surgen las ideas, dar algunos conversatorios y así. También seguir pintando” “no me veo como esas personas que siguen consumiendo su tiempo en un escritorio sin saber que quieren de la vida y así” comparte.

 

El joven con un par de tenis negros pero cintas de colores, pantalón de lona y un semblante tranquilo, que acomoda sus manos entre el sudadero para no padecer frío durante la charla, inspira a continuar abriendo espacios en el mundo del arte. A prestar más atención a todo aquello que vemos en la calle y aprovechar que muchos de los artistas callejeros buscan despejar nuestra mente. Hacer que disfrutemos de cada día.

 

“No seguir el orden establecido, sino encontrar el orden de cada uno y darte tiempo para ti” asegura SOFT que es una prioridad en su vida.

El apoyo para el graff

 

“Me recuerdo que al principio principio mi mamá me regaló mi primera lata y mi primer marcador originales. Ahorita ya ni me apoya. Cuando fue viendo que haciendo esto se podía ganar un poco de plata ya le fue gustando” menciona SOFT mientras ríe y se acomoda nuevamente en la acera, saca otra lata de cerveza, la destapa y toma el primer trago.

 

“Algunas personas tienen por ahí algún bote de pintura vieja, otros te regalan latas que tiene por ahí. Siempre llega un momento en el que tenés que invertir pero en el mundo del graffiti siempre conoces personas que te van ayudando” compartió SOFT.

 

“Como es ilegal, nunca sabes qué va a pasar; he pintado con gente que viene de otros países, de Nueva York, somos amigos y cualquier cosa que pase siempre nos apoyamos porque nos conocimos por el arte y no importa que estén bien lejos. Por lo menos es algo y es gente que yo admiro. No paran de pintar” comparte el joven.

 

“No sabes, por ejemplo con qué tipo de policías te vas a topar. Las personas con armas siempre se sobre pasan, por eso no me llegan las armas, pero son experiencias que nada ni nadie te puede dar. No te vas a poner y decir policía lléveme” comenta entre risas.

 

“El graffiti es de ahuevo te envuelve verdad vos” concluyó SOFT mientras se acomodaba con el bolsón y sacaba una máscara y unos anteojos oscuros para las fotografías. “Yo uso máscara no por algo malo sino porque cuando miras un graffiti te imaginas a la persona que lo hizo y cuando ves la cara de esa persona, pierde la magia” agregó para terminar la plática.

 

SOFT, FITO y muchos artistas que vemos en las calles a diario nos llevan a mundos llenos de paz, de convivencia sana y sin estructuras que creen conflictos. El desconocimiento de muchas personas nos limita pero la calle nos abre espacios desperdiciados en anuncios que cuestan millones y comercializan imágenes de mujeres y hombres que no representan a nuestra Guatemala. El graffiti, lejos de ser un acto que se tome como delictivo, debe verse como un podio de los mejores exponentes de nuestra realidad. Una plataforma llena de compromiso social, cultural y artístico.

esQuisses

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