¡Yo sobreviví!

18 oct, 2013

Mi nombre es Vanessa Beteta y hoy quiero compartirte un poco acerca de una experiencia que ha cambiado mi vida por completo.

Era el año 2007 y como toda una joven de 26 años, llevaba una rutina muy activa, estaba involucrada en muchas actividades congregacionales, laborales, motivacionales, eventos, deportes, etc. De pronto comencé a sentir una bolita bajo la axila, más no sentía dolor ni molestias.

Después de algunos exámenes médicos fui diagnosticada con cáncer de mama en etapa III, un estado muy avanzado.  Para mí fue un momento muy difícil, y no podía creer lo que me estaba sucediendo; los doctores decían que era muy joven para tener esa enfermedad.  Es muy difícil cuando te dicen que el máximo que te queda de vida son seis meses, sin embargo no fue así y con un seguimiento médico y los tratamientos pude hacerle frente a la enfermedad.

Cinco años después  se activó de nuevo el cáncer en mis pulmones, eso fue en diciembre de 2012, de igual manera no tuve síntomas, solamente un poco de tos, pero estaba tan enfocada en mi rutina de ejercicio que ni lo noté, fue hasta que me realicé unos exámenes de rutina y seguimiento que los doctores se dieron cuenta.

Esta vez la noticia fue más dura, pasé una semana llorando de nuevo con la incertidumbre y preguntándome, -¿Que sucedió? – ¿Que falló esta vez?-¿Qué va a pasar ahora?  Pero en mis creencias espirituales, me aferré a la palabra de Dios, renovando de nuevo mis fuerzas para seguir adelante, y así fue.

En enero de 2013 con tomografía coaxial de tórax, los pulmones aparecieron limpios de las tres masas que me habían detectado.  Ahora continúo con chequeos regulares y recibo un anticuerpo vía intravenoso monoclonal anti-HER-2 antineoplásico (gen que produjo el cáncer).

Creo que algo muy fundamental para mi recuperación fue mantener en todo momento una actitud positiva sin dar lugar a la depresión y el desánimo.

Hoy por hoy disfruto cada instante con mi familia y la gente que me rodea, valoro cada tiempo de mi vida espiritual, interpersonal y profesional.   Estando la primera vez con cáncer de mama pude graduarme de la universidad y continuar con postgrado.  Le agradezco a Dios el haberme permitido seguir viviendo para exhortar a muchas mujeres más.

¡No dejes al tiempo los chequeos rutinarios! esta enfermedad no avisa, sino que mata silenciosamente.

Y para quienes la estén sobrellevando ahora, la vida sigue y mientras hay vida, hay esperanza, todo tiene una solución y a donde los avances farmacéuticos y tecnológicos no llegan, la Fe y el poder sobrenatural de Dios se activan, pues no hay ciencia que lo pueda explicar.

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